a pesar de la tregua, el frío, la piedra que no llega a secarse con este sol tibio, las rosas congeladas en el instante eterno, las últimas hojas muertas aún prendidas y el resto ablandando los pasos porque ya ni se barren, árboles podados
nos empeñamos en sembrar lucecitas por todas partes y sin embargo lo que crece son las sombras y el musgo
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